lunes, 4 de junio de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
Historias de una infamia
En estos últimos días he sentido de nuevo temor. Una
gran manifestación en las redes sociales y en las calles, de repudio y de
división social se manifiesta cada vez con mayor intensidad. Un repudio sin
dirección.
Soy una ciudadana más de uno de los estados más
lacerados de México: Tamaulipas. Ni soy estudiante, ni soy tan joven. No tengo
filiación partidista alguna, pero sí una participación política activa en los
medios donde me toca desarrollarme.
Por eso mismo, me causa temor que se encause el
repudio y hasta el rencor en una persona, porque existe una línea muy delgada
entre esas manifestaciones “juveniles” y las expresiones de violencia en el que
los afectados, no son ellos, somos nosotros como sociedad.
De ninguna manera desacredito la expresión pública del
movimiento #Yosoy132, es parte de nuestra libertad de expresión, pero soy
escéptica con cualquier postura de índole “radical”. Además, no me siento incluida ni representada
en su causa.
El discurso de los muertos
¿Dónde queda la pluralidad, la tolerancia y el respeto
por los que no pensamos y sentimos igual? El movimiento “anti-PRI” no me
incluye; el reclamo por los viejos usos de ese partido en este momento me tiene
sin cuidado. Ya no estamos en los 70, ni la problemática del país es la misma,
ni los ciudadanos somos los mismos.
En cambio, las preguntas actuales son distintas: ¿Dónde
queda el reclamo por los muertos en el régimen de Felipe Calderón? No hagamos
del olvido una característica común de nuestra realidad inmediata.
¿Dónde está
el coraje del pueblo para exigir al gobierno que finalice esta guerra sin
razón?
¿Quién le llora a los muertos? ¿Quién le llora a los
desaparecidos? ¿Quién llora por las violaciones y por los secuestros? ¿Quién se
ocupa por los desplazados?
Estamos viviendo una de las infamias más grandes de
nuestra historia, y al parecer todos ya olvidaron. Parece no importar ya.
Calderón nos ha conducido a vivir en un caos que
parece no tener salida.
¿Hacia dónde vamos? El rumbo del país está en las
urnas, no en la división social. De qué sirve gritarle “asesino” a un
candidato, de qué sirve apagar la televisión 48 hrs. ¿Eso nos va a salvar de
morir en un fuego cruzado o de vivir con miedo al secuestro y de la extorsión?
¿Eso nos va a llevar a la reactivación de la economía?
No lo creo.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Para Norms HT, mi mamá
¡Gracias!
Hoy es un buen día para regalarte unas palabras, palabras que como sabes bien se me dificulta articular frente a ti.
Eres
La persona más importante de mi vida, por el simple hecho de que vengo de ti.
La voz en el mundo que me reconforta como ninguna otra.
La presencia más plena que tengo.
La más divertida.
La persona más transparente que yo conozco hasta el día de hoy.
Tu luz, mi fortaleza
Tu fortaleza es de seres privilegiados.
Encaraste a la muerte con temple y coraje.
Alguna vez perdiste el cabello, pero nunca tu sonrisa.
Eres una mujer que da luz a todo lo que le rodea, tanta que muchos no pueden con ella.
Tu amor, mi guía
Cumpliste a cabalidad tu rol de ser mamá; ahora te toca vivir la plenitud de ser abuela y seguir siendo mujer.
Y a mí, la responsabilidad de transmitir todo lo que he aprendido de ti, no sé si lo logre, pero al menos lo intento todos los días.
Agradezco a la vida estar bajo tus cuidados y tu amor incondicional, y haberme regalado junto a mi papá, a mis hermanos, a quienes por ti, he aprendido a amar profundamente.
Gracias, mamá.
Te quiero con todo mi corazón.
Yo
jueves, 22 de marzo de 2012
La tierra en las uñas
Estoy convencida de que para formar hombres y mujeres revolucionarios, fuertes, comprometidas y brillantes, primero necesitan ser niños felices, en toda la extensión de la palabra.
Cada mañana se emite un cúmulo de noticias que nos recuerdan la triste y grave situación en la que estamos sumidos como sociedad. Nuestro tejido social está roto. Fracturado.
Los problemas sociales en México van desde corrupción en todos los niveles; educación deficiente; algunos medios irresponsables, otros sin poder hacer su trabajo por temor, consumo y tráfico de drogas; disputa de narcotraficantes por las “plazas”, sindicatos obsoletos, violencia contra menores; trata de blancas; secuestro, extorsión, pésima distribución de la riqueza, insultantes crisis económicas, sistema de impartición de justicia deficiente, y la lista continúa.
Es evidente que estos problemas se nos han salido de las manos, estamos rebasados. Se nos fueron del control muchas generaciones. Y se nos irán más, si no hacemos algo al respecto.
La tarea de educar es vital
Tal vez tendríamos un país distinto si dedicáramos nuestros esfuerzos a formar a niños y niñas felices. Con una amplia educación y cultura dentro y fuera de las aulas, rodeados de cariño, con muestras de respeto, enseñando con el ejemplo como es un buen ciudadano, como es una “buena persona”, cultivar el amor por la patria, por el vecino, por la naturaleza.
Ellos son la esperanza –creo que la única– que tiene México para salir victorioso de la situación donde nos encontramos. Obviamente, necesitamos actuar HOY, hacer algo por el país desde la propia trinchera.
A veces resulta complicado pensar en el “cómo” sentados en una oficina, concentrados en el trabajo para sobrellevar la vida. A veces, también parte de las soluciones están más cerca de lo creemos. En nuestras casas o muy cerca de ellas.
En lo particular una de mis trincheras es formar ciudadanos de una nueva generación fuerte y comprometida. Me ha tocado SER madre y estoy comprometida con esa tarea, SER parte, y no sólo observadora del crecimiento de mis hijos, porque la educación es una de las tareas más complejas que nos toca realizar como seres humanos.
Estoy convencida de que para formar hombres y mujeres revolucionarios, fuertes, comprometidas y brillantes, primero necesitan ser niños felices, en toda la extensión de la palabra. Jugar libremente en los jardines, llenarse de tierra las uñas, rasparse las rodillas, caerse de las bicicletas, trepar árboles, escalar bardas, pintar paredes, explorar con animalitos, discutir con sus amigos, hacer sus tareas, conocer el teatro, el cine, la música, la pintura, hablar, leer, SER.
Aparentemente son actividades lúdicas, pero en el fondo son formadoras de carácter y de aprendizaje de vida. Yo sé que es difícil lograr que un niño logre desarrollarse el día de hoy en este tipo de ambiente, dadas las condiciones de violencia y económicas, pero con un poco de esfuerzo sí se puede.
Todos podemos ser parte de ese trabajo, tratándolos con respeto, respondiendo a sus preguntas, enseñarlos que no deben tomar artículos sin pagar de las tiendas, por más pequeño que sea, dirigirse con respeto a sus mayores y a la autoridad.
Son cosas tan sencillas que muchos las pasamos por alto, el respeto por las señales de tránsito, los peatones, levantar sus platos al terminar la comida, enseñarles el valor del dinero y de las cosas, el esfuerzo que los padres o tutores realizan por su bienestar. El trato digno hacia las mascotas, árboles y plantas; el respeto hacia lo “diferente”, y el daño físico y dolor moral que puede ocasionar un arma.
Tal vez todo esto suene obvio, pero en ocasiones no lo es. Y todos en conjunto como padres, tíos, abuelos o tutores o vecinos, tenemos esa responsabilidad. El machismo, la discriminación, el maltrato, la prepotencia, la soberbia, el enojo, la ira, la corrupción se maman en casa.
No le podremos exigir mucho a esa generación que nos ha tocado educar, si no hacemos un esfuerzo real HOY por que sean niños y niñas completos, y no sólo pequeños objetos que hay que cuidar mientras hacemos algo “más importante”.
Todos fuimos niños algún día. Los líderes políticos, funcionarios, los maleantes, todos lo fueron.
Hay que analizar, trabajar y amar la infancia de México. Sólo así podremos planear y tener el país que anhelamos.
sábado, 21 de enero de 2012
"Los Antis"
A medida que se acercan las elecciones, ha venido creciendo con una rapidez impresionante una nueva y aberrante forma dentro de proselitismo y las formas tradicionales de inducción del voto.
A esta nueva especie, yo los llamo “los antis”.
Esta forma de “hacer política” en México ha ganado muchos adeptos sobre todo en últimos tiempos, y para describir a este grupo solo basta con mirar a nuestro alrededor, escuchar en las platicas de política de nuestros amigos, vecinos, familiares y reconocer a aquellas personas cuya única participación es: La descalificación: No votes por Peña Nieto porque no se acuerda de los libros, Josefina es mujer y se queda dormida, El Peje, está loco, es el nuevo Chávez.
Es cierto que los dislates, errores y declaraciones chistosas o fuera de lugar son parte de la pimienta y la sal de la política sin embargo para los “antis” son la principal fuente para hacer campaña, se volvió necesario remarcar los errores de los demás para demostrar su intención del voto, descalificando fuertemente a los adversarios.
Otra característica de este grupo, es que se enfocan tanto en demeritar a quien a su juicio es la peor opción, que se olvidan de lo importante: Escoger en base a propuestas, afinidad de caracteres e ideología.
El momento social, político y económico que vivimos en México no da lugar al grupo ya mencionado. Nuestro vanagloriado “humor mexicano” debe ser solo eso, un chiste nada más y nunca una forma de hacer campaña.
No es necesario publicar el nombre de quien tendrá nuestro voto si así lo deseamos, pero creo que si es nuestra obligación publicar y difundir QUE es lo que QUEREMOS, DEMANDAMOS y que nos gustaría que propusiera la persona tiene nuestra simpatía. Si bien es cierto que el nivel de las campañas no permite realizar muchas veces este ejercicio, es responsabilidad nuestra lograr que dicho nivel suba por el bien de todos los mexicanos sin importar el color del partido.
De tal forma, que a título personal y extendiendo la invitación, dejemos de ser Anti-Priistas, Anti-Panistas y Anti-Perredistas, dediquemos el tiempo a ser grandes Priistas, Panistas o Perredistas, sin caer en fanatismos claro está, y sobre todo, seamos analistas de todas las propuestas y participemos y promovamos el debate, para que de esta forma, podamos ejercer nuestro voto de la forma más responsable y no basado en a quien se le hagan mejores chistes o las peores descalificaciones.
Esta forma de “hacer política” en México ha ganado muchos adeptos sobre todo en últimos tiempos, y para describir a este grupo solo basta con mirar a nuestro alrededor, escuchar en las platicas de política de nuestros amigos, vecinos, familiares y reconocer a aquellas personas cuya única participación es: La descalificación: No votes por Peña Nieto porque no se acuerda de los libros, Josefina es mujer y se queda dormida, El Peje, está loco, es el nuevo Chávez.
Es cierto que los dislates, errores y declaraciones chistosas o fuera de lugar son parte de la pimienta y la sal de la política sin embargo para los “antis” son la principal fuente para hacer campaña, se volvió necesario remarcar los errores de los demás para demostrar su intención del voto, descalificando fuertemente a los adversarios.
Otra característica de este grupo, es que se enfocan tanto en demeritar a quien a su juicio es la peor opción, que se olvidan de lo importante: Escoger en base a propuestas, afinidad de caracteres e ideología.
El momento social, político y económico que vivimos en México no da lugar al grupo ya mencionado. Nuestro vanagloriado “humor mexicano” debe ser solo eso, un chiste nada más y nunca una forma de hacer campaña.
No es necesario publicar el nombre de quien tendrá nuestro voto si así lo deseamos, pero creo que si es nuestra obligación publicar y difundir QUE es lo que QUEREMOS, DEMANDAMOS y que nos gustaría que propusiera la persona tiene nuestra simpatía. Si bien es cierto que el nivel de las campañas no permite realizar muchas veces este ejercicio, es responsabilidad nuestra lograr que dicho nivel suba por el bien de todos los mexicanos sin importar el color del partido.
De tal forma, que a título personal y extendiendo la invitación, dejemos de ser Anti-Priistas, Anti-Panistas y Anti-Perredistas, dediquemos el tiempo a ser grandes Priistas, Panistas o Perredistas, sin caer en fanatismos claro está, y sobre todo, seamos analistas de todas las propuestas y participemos y promovamos el debate, para que de esta forma, podamos ejercer nuestro voto de la forma más responsable y no basado en a quien se le hagan mejores chistes o las peores descalificaciones.
México lo está pidiendo, nuestro país nos lo está demandando.
Mi primer invitado
En esta ocasión, quiero presentarles una participación especial de una persona que me envió un documento, interesante en estas épocas electorales.
Interesante ¿por qué?, en primer lugar porque surge de un joven cuya generación, -varias debajo de la mía- tiene la inquietud de ejercer su derecho de expresión político.
Un joven al que le preocupa la situación del país, a pesar de no haber vivido en carne propia las peores crisis por ser pequeño.
No hay cosa que más que me llene de satisfacción que ver a la juventud involucrada, preocupada y ocupada en los problemas que vivimos como sociedad.
Saber que como él hay cientos y cientos que cada vez están más interesados, educados, e involucrados en los asuntos públicos, que desde sus trincheras tratan de hacer “algo”. Y sobre todo que le apuestan a la conciliación y al diálogo.
Y en eso, en la búsqueda de conciliación, diálogo y respeto entre ciudadanos, es en lo que coincidimos.
La Democracia no se hace sola, ni significa un cambio de partido en el poder, a la democracia la tenemos que construir todos, y todos los días, es nuestro deber.
miércoles, 11 de enero de 2012
Un amanecer más
Playa Miramar, Tamaulipas, México
Foto cortesía @vcuadra
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